Estimada Señora Weenie,
No he recibido aún pago alguno por los veinticuatro (dos años, sí, dos) meses de alquiler, a pesar de haberle reclamado en otras tantas ocasiones el monto pendiente de la forma más educada que conozco.
Como verá, ni le he remitido carta alguna apelando a medidas judiciales, legales o similares, confiando siempre en su buen hacer y en su mejor fortuna.
Por estas razones, no acabo de entender su última carta, donde responde que yo era conocedor de su horrenda situación económica desde el primer momento. ¿Acaso soy yo responsable de su total falta de habilidad para asegurarse un mínimo ingreso y por ende asegurar el mío?
Respecto a mi presunto abuso hacia usted durante la breve charla que mantuvimos en su primera visita al piso, tengo que decirle que como cualquier humano, quedé tan conmovido por su triste argumentación respecto al accidente laboral de su marido en la panificadora y su dramática y sollozante puesta en escena que no pude evitar secar sus lágrimas con mi pañuelo. En ningún caso volverá a suceder, se lo aseguro, más teniendo en cuenta que este gesto haya podido parecerle abuso sexual, lo que me permite adivinar la intensísima vida sexual que usted mantiene.
Sin otro particular, bueno, sí, particularmente ardo en deseos de recibir la suma de dinero pendiente de pago, y que no es otra que la no despreciable cifra de 24 x 800€ = 19.200€
Un saludo,
D. John Paypal