Monday, 2 April 2012
Comentarios con mi Almohada
Aunque todo parecía estar preparado para el cambio, de acuerdo con los comentarios que recibía mi mujer de sus responsables en la empresa, el asunto no ha salido como ellos informaban.
Por mi parte, tan pronto conocí la posibilidad, y entendiendo que el movimiento dentro de mi empresa sería la parte más compleja de conseguir, empecé a mover los cables, para encontrarme con la sorpresa de que la solución era más sencilla de lo esperado, encontrándome apoyo en RRHH, excompañeros y anteriores jefes.
La semana pasada nos comunicaron la negativa al cambio, y por lo tanto me encuentro en una pequeña encrucijada, pues no sé si seguir delante de mi parte y solicitar una excedencia para mi mujer, llevando así a cabo el cambio, o dejarlo estar.
De momento, fin de semana de decepción, a la espera de disfrutar estos días de Semana Santa, desconectar, y replantear situación, con el deseo de elegir la buena opción, que como apunto, quizás pase por mi marcha a Bilbao, la excedencia de mi mujer y la atención al bebé por su parte.
Tuesday, 11 October 2011
Diario
¿Por dónde empezar? Pues comentando que el lunes comenzó con bastante trabajo en la mañana, después de dejar al peque en la guardería. Desayuné un vaso de leche y un pincho de tortilla de patatas. El peque no acabó con más de medio biberón. Sin embargo miraba la tortilla con ojitos de cariño así que le di algunos trozos… el día anterior se había puesto literalmente ciego a patatas, arroz, plátano y todo lo que nos servían en la mesa del Chalet Suizo (micuit de pato, fondue Chinoise y fondue de chocolate blanco).
En la oficina puse al día unos cuantos proyectos, tarea que llevó un importante tiempo y conversé con algunos compañeros antes de comenzar la reunión de las 13.30, la que nos llevó hasta cerca de las 15.00.
Uno de mis colegas está haciendo parte del Camino de Santiago… es un freakie de … ha metido fotos en FB, Twitter y una especie de web que hace un seguimiento de la posición de la Blackberry de este tío (distancia recorrida, altitud, mapa, fotos…). Quiero pensar que no embarcó la Blackberry en un tren y él estaba relajándose en un spa. El jueves regresa así que espero me cuente la experiencia.
Comí solo una vez más… todos habían marchado ya a esa hora. ¡Traidores! ¿Primer plato? Crema de legumbres con picatostes (ligera jajajaja) y a continuación estofado a la jardinera (esto último debía encontrar su significado en el hecho de identificarse trazas de pimiento rojo entre la salsa, media alcachofa y un champiñón). De postre sándwich helado de chocolate, todo ello regado con una botella de vino (malo malo malo malísimo) y gaseosa (había que olvidar la improductiva reunión) y un descafeinado de sobre (rara es la vez que lo tomo de máquina pues suelen equivocarse y después parezco subdividirme en tres o cuatro tíos a la vez).
Por la tarde, sarao con amigos, visitando una pareja que ha tenido su segundo hijo. Entre medias algo de trabajo… llamada por aquí y allá… ¿La casa? Un jodido gallinero, “cientos” de niños llorando, gritando, quitándose los juguetes de las manos… y un calor infernal. Y más entre medias, que cuándo vamos a tener el segundo… pero joder si aún no he digerido el primero. ¿Por qué esa pasión por los amigos aburridos, sin estima ni expectativa en embarcar a los demás en empresas similares? Es probable que tengamos el segundo pero el tempo lo marcamos la pareja ¿no? Panda de aburridos, sin objetivos, lobotimizados... Por cierto, en casa de esta pareja, joder, ni un libro. Significativo.
Sobre las 20.00 regreso a casa para emprender tareas domésticas, baño con el peque, cena y poco más. Dediqué un buen rato a la preparación de un viaje a Garmisch-Partenkirchen para el mes de ¿diciembre? Y creo tener ya tanto el hotel (Alpina), como el alquiler de coche (Octavia Fabia Combi) como el recorrido. La idea es llegar al aeropuerto de Munich y desde allí zumbar carretera hasta Garmisch o Partenkirchen (tanto monta… monta tanto desde la unificación impuesta y bla bla bla para celebrar los JJOO ¿de allá por 193x?). Esperamos esquiar en la zona de Hausberg y me recomendaron visitar Mittenwald, una zona de esquí para principiantes donde poder tirarte en trineo también con el pequeño.
Y ¿Qué más? Pues hablando con mi padre de este viaje en proyecto, consciente de que ellos emigraron en 1962 para trabajar en la región y vivieron en el pueblo de Murnau, me comentó que había ascendido al Zugspitze, la cima más alta de Alemania (cerca de 3.000 metros de altitud). En aquella época no había telecabina, o eso creo, y me comentó que lo subió paseando. Me parece algo inhumano chuparse unos 2.300 metros de desnivel en un día (vamos que Oiarzabal y Pasabán no acumulan esos desniveles todos los días) . Bueno, le creo porque es mi padre pero no sé… personalmente plantearme subir desde el Tourmalet al Midi de Bigorre que no son más de 700 metros de desnivel ya me parece una hazaña.
Un abrazo
Antonio
Tuesday, 31 August 2010
Por Pura Casualidad
Y partí de la ciudad que me vio nacer. Fueron siete años de tranquila infancia, vivida en un pequeño lugar donde todo el mundo se conocía, donde las amistades abundaban, quizá por la facilidad con la que las vidas transcurrían allí. Madrugamos posiblemente en exceso, cargando nuestro viejo coche con mi pequeño perro dálmata, intentando en vano evitar el fuerte calor que a finales del mes de junio es típico del sur de España.
Llegamos a la gran capital pasado el mediodía. El calor era igualmente intenso, y en apariencia nada presentaba una forma distinta a la ciudad de la que salí horas antes, salvo unas omnipresentes señales de tráfico que indicaban constantes posibilidades de cambio de sentido. ¿Acaso los habitantes de esta urbe eran seres torpes que necesitaban corregir su trayectoria con frecuencia? Pensaba en la posibilidad de que mi padre bien por error o por decisión propia se arrepintiera de nuestra marcha y aprovechara una de las miles de oportunidades que Madrid ofrecía para dar la vuelta al destino.
Pero este deseo no se hizo realidad; llegamos a casa, al nuevo hogar, el que rechacé de mala gana durante los primeros meses de estancia. Todo era más antiguo, más reducido, más habitado; el entorno me parecía poco amigable, lejano; allí esperaban nuevas amistades y aquí, como denomino a este lugar tras más de treinta años en el mismo, forjé mi vida pero eso aún no lo sabía, todo estaba por venir. Millones de cosas se presentaban ante mí, completamente nuevas, tal vez amenazantes, por descubrir, y eran pocas o ninguna las ganas que yo tenía por de empezar de nuevo, ya ves, a los siete años, como si hubiera vivido toda una existencia intensa y experimentada, pero para mí así era.
Desde las habitaciones orientadas al norte “disfrutaba” de vistas a la sierra madrileña, y desde mi habitación, orientada casualmente al sur, imaginaba ver mi tierra natal tras las altas y nuevas edificaciones que se alzaban frente a mi ventana. Imaginaba mi Jaén tan cercano. Echaba de menos mis amistades, mi rutina, mi colegio; dicen que a esas edades cualquier cambio mínimo te deja fuera de lugar, y este era a mi juicio un gran cambio con un enorme impacto en mi pequeño mundo.
Tuvieron que pasar exactamente veinte años hasta mi regreso a esa pequeña ciudad. Volví a ver objetos y vivir situaciones que quizá parezcan ridículas al ojo ajeno, pero llenas de contenido para mí, como fueron la pila de mi bautizo, el colegio de los Hermanos Maristas donde estudié, la calle de mi antigua casa, situada en el Gran Eje, nombre que creo ya no pertenece a la misma dirección. A última hora de la tarde me situé frente al portal de lo que fue mi hogar. ¿Sensaciones? No supe describirlas, no creo saber hacerlo en estos momentos. Sí pasaron muchos sentimientos por mi cabeza, muchos quizá de pérdida de tiempo, intentando imaginar qué caminos hubiera tomado de haber continuado con todo lo que abandoné en aquel momento lejano. ¿La meta alcanzada sería ahora mejor? Bueno, distinta en cualquier caso. ¿Qué decir si mis padres hubieran aceptado aquel trabajo en Munich? ¿Viviría ahora en Alemania y estaría unido sentimentalmente a una teutona blanducha y pecosa? Qué cambios se viven día a día, muchos de ellos provocados, ¿verdad? Una relación que funciona y otra que se agota, una decisión laboral, el gusto por una actividad y no otra, estar en ese sitio y no en el contrario en un momento dado y voilá, nada que ver con lo proyectado.
Monday, 19 April 2010
Educación vs. Vida
Quizá por esa razón y tras tantísimo tiempo subyugado sobre una silla, junto a un pupitre o frente a una mesa, me desplazo constantemente, con afortunada frecuencia, recuperando la capacidad de sorpresa que intentaron hacerme perder al nivel sólo disponible en la infancia, renovando mi ilusión y mi capacidad de observación y disfrute.
Y es que, cuando uno estudia en España, se convierte en un energúmeno, porque en este país el pueblo llano es muy bueno, el bachiller empieza a no serlo tanto y el hombre de carrera es un botarate, parafraseando al escritor Josep Pla. No me cabe la menor duda que habría menos parados si la gente estuviera educada en la idea de que en la vida cualquier momento es bueno para volver a empezar, y que deben ser capaces de cambiar de carrera y residencia sin mayor problema, sin tanto estudio y tanta pérdida de tiempo.
Por estas razones, sentí y siento envidia, cuando oigo comentar: “mandó todo a tomar por culo y se marchó sin más”. Aspiro a la huida radical, y pienso que todos lo deseamos alguna vez, pues despreciamos el hogar fijo, en el que se reproduce nuestra vida gris, apagada, en un “perfecto” orden preestablecido y ajeno.
Definitivamente, y gracias a mis viajes y contactos con otras formas de ver y hacer, y nada que mis estudios me hayan aportado, he pasado de ser tímido a todo lo contrario. En muy poco tiempo he aprendido a relacionarme, reconocorme, encontrarme y no tener miedo al mundo.
Tuesday, 30 March 2010
A few projects slowed down to a halt? En el breve plazo quizá
He iniciado algunas gestiones días atrás, tanto para considerar la posibilidad de localizar mi vida en el archipiélago de Saint-Pierre-et-Miquelon o en el pueblo finlandés de Levi, pero los trámites que debo seguir y la atención que los mismos me demandan es más de la que sinceramente puedo dedicar en estos momentos, meses antes de, Dios mediante, llegar a ser padre de Marcos Iñigo (sí, finalmente hemos descubierto que nuestra espera tiene forma de niño y no de niña, lo que se traduce en que debes lector reemplazar el nombre de Alicia en aquellas entradas del Blog donde se citaba).
De momento, por lo tanto y hasta nueva decisión, aparco estos proyectos sine die, y probablemente la única causa de un temprano re-arranque sería el establecimiento de contacto por cualquier de las partes con las que me apoyé tiempo atrás.
Ahora, ante la oferta de lanzamiento de un establecimiento hostelero en un pequeño pueblo de la Sierra de Ayllón, me planteo el esfuerzo de ponerlo en marcha, pero no parezco disponer de la “fuerza laboral” suficiente para realizarlo. Pienso y pienso y re-pienso. ¿Solución? Sigo considerándola porque mi inquietud me lleva a emprender en muchas de las ocasiones proyectos a los que quizá deba renunciar al poco tiempo de haberlos emprendido, pero mi naturaleza me impide quedarme quieto… culo de mal asiento que diría mi abuela.
De momento, cualquier comentario que tú lector puedas hacerme llegar será bienvenido.
Tuesday, 23 February 2010
Proyectos de Ultramar
Esta vez úno a los proyectos personales ya iniciados uno más, que tiene como hito de implantación la llegada a un país y cultura distintos del propio.
Es un país por el que me siento atraído desde mi primera incursión en el mismo allá por el año 2005, y en el que apenas un año después pude poner de manera más firme un pie (quizás debería decir dos esquís).
Actualmente “intento subir el otro pie” a ese territorio, y en esto estoy y dedico parte de mi tiempo.
De momento espero noticias que deben llegar de allende los mares, concretamente de allende el Océano Atlántico.
Los primeros pasos, siempre titubeantes e indecisos están ya dados, y como todo en la vida es cuestión de buena suerte que las cosas sigan adelante o se queden como están.
Entre mis gustos y preferencias, optaría porque las cosas sigan adelante, pero estoy seguro que si se quedan como están será por mi propio bien, pues creo firmemente en el destino y en un guión ya escrito desde el día de nuestra concepción.
De momento, sigo soñando, porque además de ser gratis, tengo la certeza, probablemente muy fundada, que si dejo de definir proyectos empiezo a desvanecer, como algunas experiencias ajenas me muestran diariamente, cosa que no quiero en ninguno de los casos.