Thursday, 25 February 2010

White Lies (Mentiras Piadosas)

Esta mañana, viajábamos mi pensamiento, ese personaje que tanto me influye, y yo mismo juntos en el tren, en apacible camino de la oficina, y aquél me ha hecho creer que me gustaba lanzar alguna que otra mentira muy de vez en cuando.

Mientras él me comentaba lo que aparentemente ha aprendido a identificar en mis conversaciones, que no parece ser otra cosa que mi gusto por la mentira, no he podido remediarlo y rápidamente he desconectado de su conversación, pues sinceramente me ha ofendido y descolocado, aunque acto seguido he comenzado a validar si su afirmación era cierta, y si lo era, cuál era la frecuencia y profundidad de mis mentiras.

En estas disquisiciones andaba yo mientras las estaciones se sucedían monótonamente tras mi ventanilla, y creo haber alcanzado al menos estas conclusiones en mi “cargo” pues las mismas no aplican a “descargo” alguno, ya que sinceramente certifican lo acertado del comentario de mi pensamiento, así que desde aquí le envío mi más sinceras felicitaciones y le agradecería comunique conmigo de forma más frecuente.

- Mi gusto por la mentira debe estar relacionada con mi inmadurez. Me niego a crecer, es cierto, y aunque físicamente he conseguido no hacerlo en demasía, mentalmente continúo luchando contra la hormona del sentido común pues me parece excesivamente aburrida, ¿no es cierto?.


- La mentira, a mi parecer, también tiene su punto divertido, pues te permite observar desde la privilegiada atalaya que la farsa proporciona, el torbellino de reacciones que despierta en el entorno.

- Dicen que la realidad supera a la ficción, pero en mi opinión y por mi propia experiencia, la elaboración minuciosa de un escenario ficticio es una tarea enormemente gratificante. Recuerdo de pequeño las visitas a los decorados cinematográficos donde mi padre trabajaba, y creo que desde entonces he creído en la vida como un enorme escenario que requiere los más elaborados decorados para comodidad del actor, y no olvidemos que cada uno de nosotros somos los protagonistas.

- La invención añade un toque de misterio al mentiroso, un aura de interés y una pizca de riesgo en su vida. Vosotros lectores y lectoras mentirosillos, aquellos que visitáis mis textos y no dejáis comentario alguno intentando no dejar rastro de vuestra aparición, y por lo tanto mintiendo respecto a vuestras actividades diarias, ¿no es cierto lo que aquí expongo?

En definitiva, quien no tenga entre sus labores más frecuentemente ejecutadas las que corresponden a la elaboración de una buena trama, que tire la primera piedra.

3 comments:

lampuzo said...

No creo que la inmadurez tenga nada que ver con éstas reflexiones, salvo tal vez lo puedan compartir el aprendizaje y el juego. Lo que no descarto que "estos juegos" - me niego a decorarlos como mentiras - tengan una vertiente "indeseable", pero las satisfacciones momentáneas son muchas y como dice una de mis frases preferidas: "En un mundo imperfecto.." (Me puede el gen egoísta). jaja

Zaloette said...

Gracias Lampuzo por tu mensaje. Tenemos que hablar porque podría tener gratas noticias sobre alguien que comparte residencia con nosotros. Un abrazo. Zaloette

lampuzo said...

¡Llámame, pués..! A propósito de juegos..jeje "Te temo como a un nublao'.."

Un abrazo, mal hombre...